Area para no fumar ni chatear

Hace unos dÃas, en una de esas interesantes pláticas, mi interlocutora se quejaba amargamente de como han cambiado las cosas. “¡Es que ya no puedes platicar con la gente como antes!”, me decÃa, “están como locos con sus aparatitos”. ¿Cuáles aparatitos? “No te hagas, los celulares, las cosas esas para leer el correo y por supuesto para escuchar música”. De inmediato me hizo clic el comentario… y por supuesto que yo no me incluà en la muestra… “Ah, sÃ, claro, es que a veces hay que revisar algunos asuntos pendientes”… “¿A veces?” preguntó.
Acto seguido pensé que yo no soy de esas personas que “se van” cuando les llega un correo a su dispositivo portátil o un mensaje de texto en su celular, pero reviró “Es como tú, cuando te pones a ver tus correos en tu Palm, no pelas”. Mmmm, interesante concepto. El primer problema de un vicio o manÃa es que no lo reconocemos como tal y hasta pensamos que los demás están equivocados, que nosotros tenemos la razón.
¿Hace cuánto no se da una vuelta por una universidad o preparatoria? Algunos parecen enajenados con los gadgets. Dominan el teclado numérico de un celular para escribir mensajes como verdaderos maestros, claro, después de años de práctica… eso si no están con los audÃfonos escuchando música al mismo tiempo. Hace meses alguien me platicaba que se fue de viaje a bordo de un crucero por el mediterráneo… “esos iPods son una pesadilla, nuestros hijos, en el tour por la ciudad, frente a un monumento histórico, el guÃa hablando, explicando a detalle la situación, tratando de hacerse entender, un lugar lejano, que tal vez no regresaremos en el futuro cercano… y los chavos, ¡con su iPod a todo volumen!… se separan del grupo, no están participando, están en su onda”.
De inmediato pensé, “bueno, pues le dices que no se lo pongan, que está prohibido y listo”, pero al comentarlo simplemente escuché “espérate a que los tuyos tengan 15 años”. No le di mayor importancia en ese momento, pero con la plática de referencia en esta nota, recordé el verdadero problema en que puede convertirse la adicción a estos gadgets.
Claro que hay de todo. Los que los usan de forma moderada, los que nunca los usan, otros que ni los tienen y unos más que viven para ellos. Estar permanentemente en contacto a través de los mensajes cortos y escuchando música en toda situación, parece que se está convirtiendo en algo “normal”. Una cosa es estar solo y hacer lo que le plazca y otra muy diferente es estar con la familia, con los amigos, en la escuela o, incluso, en el trabajo, y gracias a esta tecnologÃa alejarse de la realidad y estar en otra situación muy diferente.
Me ha pasado, de hecho, siempre me pasa cuando abordo un avión y estoy viajando solo. Como no soy del tipo platicador, simplemente me pongo los audÃfonos (aunque no necesariamente esté escuchando música) y asà la gente de junto ni voltea a verme. Entiende que estás en “tu mundo” y no te hablan. Pero ahà tal vez está justificado. Si uno está solo y no tiene ganas de platicar, en un espacio tan cerrado como un avión, es posible usar este método para aislarse. Incluso, si legÃtimamente se desea escuchar música, no está interfiriendo con la comunicación tradicional que puede darse en otras situaciones. ¿Cómo cuales?
Un simple viaje por carretera de una pareja y sus dos hijos adolescentes puede convertirse en una travesÃa sin hijos, ya que cada uno se pondrá su iPod, le subirá al volumen y se dejará llevar por la música, aislándose del resto de la familia, claro, eso además de la cobertura celular, pues con el servicio en las principales carreteras, los SMS seguirán llegando. ¿Tanto asÃ? Pregunte a sus conocidos con hijos en esa edad, y, claro, que tengan reproductores de música y celulares.
Un asunto parecido sucede con las consolas de video juegos portátiles. Sobre todo entre los pre adolescentes, al mirarlos se ve que están totalmente con inmersos en la batalla, ya sea matando alienÃgenas o intentando resolver complicadas situaciones en pantalla.
Sobre los mensajes cortos y el chat, la forma de comunicación es privada -lo que muchas veces buscan algunos-, concreta, se pueden expresar muchos sentimientos con pocas palabras o sÃmbolos, se usa el “lenguaje” en código como “PAW” parents are watching, “BRB” be right back, “JK” just kidding, “CDT” cambiando de tema, “NC” nunca cambies, “U2” tú también, “l.q.n.p.f” lo q no puede faltar, “NTP” no te preocupes, “XFA” por favor, “KSA” casa, “VDD” ¿verdad?, “XOXO” besos, “grax” o “tnx” gracias, y por supuesto otras muchas que no son publicables en este espacio, pero sà muy usadas en todo sistema de chat o de mensajes cortos.
Y la situación tiende a empeorar. Dispositivos portátiles como el Mylo de Sony y los que vengan en el futuro, prometen acceso a Internet, páginas, chat, Skype y otros servicios en cualquier punto del planeta donde exista una señal WiFi (internet inalámbrico). ¿Será la perdición? Quien sabe, pero la realidad es que, como me decÃan en la plática inicial, “en los restaurantes y lugares públicos, asà como hay área de no fumar, en el futuro deberÃan poner… ¡área de no chatear!”. ¿Llegaremos a tanto?
el artÃculo original, de aquÃ:J avier matuk
Tag: Smartphones

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